Inmociónate ha sido una prueba más de que los profesionales inmobiliarios somos conscientes de la importancia de nuestras relaciones personales y profesionales, y de que formamos parte de un colectivo con ideales y valores compartidos.

 

Entramos en una nueva etapa que no va a estar libre de dificultades y retos que van a poner a prueba nuestra capacidad de adaptarnos. Una gran mayoría de los supervivientes de estos años pasados sabemos que el secreto está en la resiliencia, en la capacidad de resistir y reaccionar, de aprender y adaptarse, e incluso de anticiparse al cambio y hasta de provocarlo. La formación es fundamental, y la relación es indispensable: aprendemos de nuestros colegas tanto o más que de instructores bien intencionados, mejor o peor preparados.

 

Tenemos un trabajo delicado: la ética es fundamental y nuestra reputación se basa en nuestra capacidad de mantenerla en todo momento. Pero la soledad es muy mala y son frecuentes las situaciones en las que resulta fácil justificar un poco de “manga ancha”: “si lo hacen todos…” es la justificación frecuente del que es cogido con la mano en el bolsillo de los demás. Asistir a un evento como Inmociónate nos ayuda a entender que no es así; que hay muchos colegas que comparten esas aspiraciones y el compromiso con una profesión del más alto nivel ético.

 

Los ciclos de la economía se superponen a la evolución lineal e imparable de las nuevas tecnologías de la información, que provocan cambios inevitables en la forma en la que la gente busca pisos y en la forma en la que nos comunicamos. Tenemos que estar al día, conocer y saber utilizar adecuadamente estos nuevos medios, y también imaginar cosas nuevas que podemos hacer y que antes eran impensables. Hay que estar despiertos y ser creativos, y abandonar las barreras que nosotros mismos imponemos: “eso aquí no se hace… eso aquí no se puede…” El apoyo del grupo, el ejemplo de los más avanzados, nos anima a dar el paso al frente y liderar a otros que nos seguirán.

 

“La Tribu” es ese término que hemos acuñado para definir ese sentimiento de pertenencia a ese grupo informal y disperso que nos ayudará a gestionar nuestro crecimiento, creando equipos con agentes autónomos, o trabajando con exclusivas de compradores, o haciendo otras cosas que pensábamos que eran imposibles hasta que supimos que otros ya las hacían.

Para más información, la Revista Inmobiliarios de UCI pone a tu disposición el número 35, de Octubre a Diciembre de 2014, en formato PDF.
 
Descargar PDF